¿Qué es una experiencia traumática?

Desde el campo médico se entiende el trauma físico como una lesión producida por un agente externo que causa una alteración del funcionamiento normal.

Desde lo psicológico, de forma similar, el trauma psíquico se trata de una “herida emocional”, provocada por un evento que causa un impacto en la persona y que produce un daño, alterando su funcionamiento normal.

 

Un evento se considera potencialmente traumático si la persona ha estado expuesta a: muerte, amenaza de muerte, lesiones graves o amenaza para su propia integridad física; ya sea por: exposición directa, testigo presencial, se enteró que un familiar o amigo fue expuesto (evento violento o accidental), o por exponerse de manera indirecta y repetida producto de la actividad profesional (American Psychiatric Association, 2013).

Los posibles eventos traumáticos incluyen (aunque no se limitan):

  • Participar en guerra.
  • Amenaza u ocurrencia real de agresión física (asalto, ataque, robo, abuso físico).
  • Amenaza u ocurrencia real de violencia sexual (penetración sexual forzada, penetración sexual facilitada por alcohol o droga, contacto sexual abusivo, abuso sexual sin contacto, tráfico sexual). En el caso de los niños los eventos sexualmente violentos pueden incluir experiencias sexuales inapropiadas sin violencia física o lesión.
  • Secuestro; ser mantenido como rehén.
  • Ataque terrorista, tortura, encarcelamiento como prisionero de guerra.
  • Desastres naturales o perpetrados por el hombre.
  • Accidentes automovilísticos graves.
  • Incidentes médicos súbitos y catastróficos (ej.. Despertar durante una cirugía).

Una enfermedad potencialmente fatal o condición clínica debilitante no es considerada, necesariamente, un evento traumático.

La exposición indirecta no profesional por medios electrónicos, televisión, fotografías, películas, no es considerado evento traumático.

Se dice que los eventos son “potencialmente traumáticos” porque la posibilidad de que estos eventos tengan un efecto traumático depende de la manera en que son procesados por las personas. Lo cierto es que el 85% de la personas no desarrollan trastornos en su salud mental, e incluso un porcentaje de ellos, puede presentar efectos positivos de crecimiento y desarrollo psicológico (Bonanno, Brewin, Kaniasty y Greca, 2010; Tedeschi y Calhoun, 2004), lo que ha sido llamado el “crecimiento postraumático”.