Manejando el duelo en contexto de Coronavirus (COVID-19)

[Documento traducido y Adaptado por Ps. Mónica Elgueta R. (Abril – 2020)]

A raíz de lo que nos encontramos viviendo por la pandemia, algunas personas en nuestra comunidad pueden verse enfrentados a la muerte de sus seres queridos. El distanciamiento físico, el encierro y las restricciones de salidas y de viajes, podría significar que será difícil reunirse como lo haríamos tradicionalmente para realizar los ritos funerarios a lo que estamos acostumbrados como cultura. Hemos visto en algunos casos, que las personas no han podido despedirse de sus seres queridos que se encontraban aislados. Esto puede generar una amplia gama de pensamientos, sentimientos y reacciones ante la pérdida de aquellos que amamos.

A continuación, encontrará información y recursos útiles:

Duelo

El duelo es la experiencia de perder a un ser querido. Los afectados se definen comúnmente como amigos cercanos o miembros de la familia, pero los seres queridos pueden ser cualquier persona (o animal) importante en la vida de uno. La pérdida de relaciones cercanas a menudo afecta a las personas con mayor fuerza y de diferentes maneras. La importancia de los seres queridos en nuestras vidas es una de las razones por las que su muerte puede tener un impacto tan significativo.

Tristeza o Pena

La pena es un término usado para describir la reacción natural a la pérdida de un ser querido. Es una respuesta emocional, y también más que eso; es la forma en que nuestra mente y cuerpo reaccionan ante la pérdida de alguien importante para nosotros. Como cada

relación cercana es diferente, las personas experimentan el dolor de manera diferente. Las circunstancias especiales en torno a una pérdida en particular pueden ser muy diferentes dependiendo de la naturaleza de la relación con el fallecido.

Las pérdidas asociadas con COVID-19 también podrían complicarse por los protocolos de distanciamiento físico, la limitación de reuniones masivas, dificultades para viajar y estar en cuarentena o en aislamiento. Si bien las personas pueden experimentar una variedad de reacciones, lo siguiente ocurre de manera normal:

  • Sensación de incredulidad.
  • Confusión, dificultad para pensar con claridad.
  • Tristeza.
  • Sensación de desconexión de los demás.
  • Pensamientos y recuerdos frecuentes de la persona fallecida.
  • Anhelo o nostalgia, tanto de la persona fallecida como de la época. en que estaba.
  • Dificultad para concentrarse o estar interesado en algo distinto de la persona que falleció.
  • Hacer cosas para tratar de sentirse cerca de la persona que murió, o también, lo contrario, tratar de evitar recordatorios de que se ha ido.

El dolor agudo puede sentirse insoportable e interminable. Además, inmediatamente después de una pérdida, otros sentimientos como la ira, la confusión y la dificultad para volver a una rutina normal pueden parecer inesperados. A pesar de lo dolorosos y perturbadores que son estos pensamientos, sentimientos y comportamientos, son la forma en que nuestro cuerpo y nuestra mente nos dan tiempo y espacio para aprender del impacto de la pérdida, para aceptar la nueva realidad y para construir un nuevo significado en nuestras vidas.

El proceso de adaptación a la pérdida

Se necesita tiempo para adaptarse a todos los cambios que ocurren cuando alguien cercano muere. Las personas hacen frente de manera diferente a la pérdida, y el tiempo para adaptarse depende de nuestra relación con el fallecido y de lo importante que sea en nuestras vidas. Por ejemplo, para las personas que pierden una pareja, adaptarse a la pérdida implica no solo el trabajo emocional y mental de aceptar la muerte, sino también el trabajo práctico de encontrar soluciones a las tareas cotidianas, como sacar la basura y la hacer las compras, etc. La adaptación también se ve afectada por la reconstrucción de las relaciones en curso y volver a la participación social en una comunidad. La presencia de amigos cercanos, seres queridos y miembros de la familia es importante para ayudar a las personas afligidas a través de este proceso.

Nuevamente en este contexto de COVID – 19, el distanciamiento físico, puede dificultar la tarea de afrontar adecuadamente la pérdida. Por lo que tenga en cuenta que este distanciamiento, no significa distanciamiento emocional, y mantenerse conectado con sus seres queridos en vía internet, por mensaje de texto o por teléfono es una opción disponible.

Si bien la reacción de todos ante la muerte es profundamente personal, hay puntos en común. Una es encontrar un equilibrio entre sentir el dolor de manera aguda y luego alejarse de ese dolor. Las personas en duelo, necesitan este “descanso” del intenso dolor para sentir sentimientos positivos, o que no están asociados a la pérdida, en el proceso de aprender a vivir sin el ser querido. Sin embargo, es común sentirse incómodo al tener sentimientos positivos. La culpa del sobreviviente es natural después de que alguien que amamos muere, pero es importante no dejar que esa emoción se apropie de sus emociones diarias.

Les dejamos algunas recomendaciones que podrían ser útiles para una persona en duelo:

  • Encuentre maneras de mantenerse conectado con el difunto tomándose un tiempo para recordar sus logros, o su amor y afecto. Escuchando la música que le agradaba. Revisando las fotos que tiene de él/ella.
  • Cuídese haciendo ejercicio, durmiendo bien y comiendo alimentos saludables.
  • Continúe con su tratamiento médico y retome sus controles de salud, si es el caso.
  • Encuentre actividades placenteras para usted y procure participar en ellas intencionalmente.
  • Escribir sobre su experiencia puede ser útil, vea si le acomoda. Escríbale a su ser querido que partió para cuando pueda conectarse emocionalmente con él lea esa carta.
  • Encuentre maneras de hacer ritos, realizando una ceremonia personal, con aquello que es simbólico para Ud. o representativo para su ser querido, y donde pueda participar, por videoconferencia las personas que son importantes para Ud.
  • Acepte ayuda o solicite ayuda.

¿Cuándo buscar ayuda?

Aunque este proceso es extremadamente doloroso, la mayoría de las personas experimentan una disminución gradual de la intensidad del dolor a medida que se adaptan a la pérdida. La adaptación no ocurre de una vez. Lleva tiempo y puede ocurrir a tropezones, o como “sensación de olas, que van y vienen”, además de cambiar de intensidad. La línea de tiempo para este proceso es diferente para todos. En términos generales, el período agudo puede durar desde semanas hasta varios meses. Sin embargo, para algunos, el proceso de adaptación puede desviarse y la intensidad del dolor seguir siendo alta. Esta es la condición conocida como «duelo complicado» o «trastorno de duelo prolongado».

Las siguientes cosas pueden ser factores que compliquen el proceso natural de duelo cuando son muy prominentes:

  • Pensamientos Desadaptativos
  • Catastrofismo (creer que lo peor va a suceder)
  • Rumia (repasar un pensamiento sin terminar)
  • Pensamientos de «sí solo» (pensar demasiado en lo que podría haber sido diferente)
  • Comportamientos Disfuncionales y Reacciones Corporales
  • Evitar recordatorios de que esta persona se ha ido, como el lugar del entierro, lugar de la muerte u objetos del difunto.
  • Evitar personas que le recuerden a la persona que su ser querido se ha ido. Interrupción de una alimentación saludable, ejercicio y contactos sociales.
  • Intentar escapar de la dolorosa realidad de la pérdida al pasar un tiempo excesivo con los recuerdos del difunto.
  • Dolor físico.
  • Desregulación Emocional Dificultad para manejar las emociones dolorosas.
  • Patrones de sueño irregulares.
  • Sentirse incapaz o poco dispuesto a experimentar emociones positivas.

Recuerde que estos pensamientos, sentimientos, comportamientos y reacciones corporales son normales durante el duelo, pero si se te encuentras muy enfocado en ellos, es posible que desee buscar apoyo profesional adicional para la salud mental.


Referencias

https://complicatedgrief.columbia.edu/wp-content/uploads/2020/04/ManagingBereavement-Around-COVI D-19-HSPH.pdf

Shear, M. K., Simon, N., Wall, M., Zisook, S., Neimeyer, R., Duan, N., Reynolds, C., Lebowitz, B., Sung, S., Ghesquiere, A., Gorscak, B., Clayton, P., Ito, M., Nakajima, S., Konishi, T., Melhem, N., Meert, K., Schiff, M., O’Connor, M. F., First, M., … Keshaviah, A. (2011). Complicated grief and related bereavement issues for DSM-5. Depression and anxiety, 28(2), 103–117. https://doi.org/10.1002/da.20780

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